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Uruguay puso en marcha su Estrategia Nacional de Desarrollo
El pasado miércoles 22 de abril, en Torre Ejecutiva, el Gobierno realizó el lanzamiento del proceso de elaboración de la Estrategia Nacional de Desarrollo, en un evento que contó con la participación del presidente de la República, Yamandú Orsi.
Por parte de ANDE participaron su presidente, Juan Ignacio Dorrego, y su director, Martín Briano; mientras que por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) estuvo presente su director, Rodrigo Arim. También integraron el panel de apertura el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala; el presidente de la Confederación de Cámaras Empresariales, Leonardo Loureiro; y la doctora e investigadora Judith Sutz.
Durante su intervención, el presidente Orsi destacó la importancia de avanzar en una visión de desarrollo que combine crecimiento económico con cohesión social. “Acá hay que crecer y a su vez hay que generar los mecanismos para mantener esa cohesión y esa convivencia social y eso es el desarrollo que en Uruguay siempre entendimos”, afirmó. En esa línea, subrayó el rol del diálogo como herramienta central de construcción: “Mi compromiso es y seguirá siendo el del diálogo y después el diálogo, más diálogo y más diálogo, diálogo que por supuesto tiene que contemplar lo que de ahí surge”. Asimismo, remarcó la importancia de la institucionalidad y los acuerdos, señalando que “el segundo compromiso es el respeto por los acuerdos, porque de los diálogos surgen los acuerdos que dan certeza y certidumbre”, y agregó que es clave “adherir siempre a esto que es una construcción permanente que es la República Oriental del Uruguay, mantenernos como sociedad cohesionada que a su vez nos permite crecer”.
Por su parte, Abdala situó el proceso en el contexto de los desafíos globales actuales, señalando que “todos debemos partir de la base de que actuamos en un siglo distinto, en un siglo diferente, y que para construir el bienestar social de nuestro pueblo debemos tomar en cuenta una serie de macro-tendencias globales que hoy están en curso y que lo trastocan todo”. En ese marco, enfatizó que el desarrollo requiere un enfoque integral, afirmando que “el desarrollo implica trabajo de calidad y la distribución del ingreso, ya que estas no son simplemente metas de justicia social, sino condiciones para la propia sustentabilidad de la transformación productiva”, y remarcó que “las dimensiones de la sustentabilidad son la ambiental y la social, porque en definitiva las personas son el objetivo central de nuestro esfuerzo”.
En representación del sector empresarial, Loureiro puso el foco en la necesidad de consolidar una estrategia de largo plazo. “Uruguay ha acumulado décadas de ejercicios sectoriales muy valiosos, tuvimos diagnósticos y hojas de ruta, pero no tenemos una estrategia que se transforme en política de Estado”, sostuvo. En ese sentido, planteó que “lo que buscamos es previsibilidad, reglas claras y un Estado que sea habilitador y no un obstáculo”, y destacó que “el reto es dar un salto en productividad y competitividad genuina, basado en productividad, competitividad y sostenibilidad”. Asimismo, definió el proceso como “una oportunidad histórica” que debe “transformarse en acciones concretas”.
Desde la academia, Sutz aportó una mirada centrada en el bienestar y los límites del modelo tradicional de desarrollo. “Si entendemos el desarrollo como el incremento sostenido del bienestar del conjunto de la población, no alcanza con crecimiento económico, aunque este sea imprescindible”, afirmó, y agregó que “no alcanza porque hay otras cosas fundamentales como la redistribución justa, el acceso a trabajos dignos o la generalización de la enseñanza avanzada”. Además, señaló que “estamos repensando nuestro desarrollo porque los modelos implican daños ambientales y es necesario construir un proyecto de país junto a problemas y desafíos que tenemos que enfrentar con cabeza propia.”
El proceso de elaboración de la Estrategia Nacional de Desarrollo, liderado por la OPP en coordinación con ANDE, se enmarca en la Ley de Presupuesto Quinquenal 2025–2029 y tiene como objetivo fortalecer la competitividad e impulsar la productividad. Apunta a transformar la matriz productiva del país y a mejorar el bienestar de la población mediante el desarrollo de capacidades tecnológicas, humanas y productivas.
La estrategia se estructura a partir de un enfoque basado en “misiones”, entendidas como hojas de ruta orientadas a alcanzar objetivos ambiciosos, sin imponer soluciones predeterminadas y promoviendo la innovación y la articulación entre distintos sectores. En este sentido, se definen tres misiones estratégicas: competitividad, orientada a fortalecer las exportaciones y promover la generación de empleo de calidad; productividad, enfocada en impulsar un crecimiento basado en el conocimiento, la innovación y la transformación digital; y sostenibilidad, dirigida a consolidar una transición ecológica justa y a transformar el cuidado ambiental en un motor de nuevas oportunidades económicas y de empleo verde.
Durante el año 2026, el proceso atravesará fases de diagnóstico y diseño de proyectos estratégicos, culminando en propuestas normativas y una hoja de ruta operativa con metas claras.
La Estrategia Nacional de Desarrollo no se concibe únicamente como un documento técnico, sino como un proceso de construcción colectiva que promueve un diálogo nacional amplio y sostenido. En este sentido, participan activamente el sector empresarial, las organizaciones de trabajadores, la academia, el Parlamento y organismos internacionales, con el objetivo de fortalecer la articulación interinstitucional y generar consensos de largo plazo que permitan consolidar un modelo de desarrollo sostenible e inclusivo para Uruguay.



